Eran las 10.30 de la mañana, faltaban 30 minutos para el evento y los nervios ya estaban a flor de piel entre los organizadores de esta curiosa ‘boda’ política. De un lado, Protocolo del Ayuntamiento, Dolo Núñez, y del otro el jefe de prensa de Susana Díaz, Claudio Jiménez,perfilaban los detalles del acto, desde el photocall hasta la ubicación de los micrófonos o la prensa que hacía de testigo del enlace, y que poco a poco iba llenando el exterior del área de Alcaldía mezclándose con los actores secundarios de la jornada, los portavoces municipales -Juan Carlos Pérez Navas, Rafael Esteban y Miguel Cazorla- que en este caso hacían las veces de padrinos.
Los invitados comenzaban a llegar. Solo cuatro miembros del Grupo Municipal Socialista pudieron sacar hueco para recibir a la ‘novia’, también militantes socialistas y miembros del equipo de la Junta de Andalucía, así como los trabajadores municipales.
Movimiento
La ceremonia
Decidieron que los ‘votos nupciales’ se los profesaran en la intimidad, a puerta cerrada, y generando la duda de si habría ‘sí quiero’.
Mientras los nervios se desplazaron a la sala de espera en la que los padrinos, algunos invitados y la madrina del evento la delegada de Gobierno, Gracia Fernández, esperaban noticias de la pareja que demoró sus promesas de diálogo eterno durante algo más de una hora. De lo que allí se habló solo lo saben los novios, eso sí, a la salida la cara de ambos era tan seria como la de aquellos que en el mismo convite empiezan a pensar en el abogado para el divorcio express. Cuando salieron a comunicar el matrimonio a los testigos ambos se profesaron diálogo para una buena convivencia y hasta se intercambiaron los números para casos de emergencia, pero quizá tantos años de reclamaciones mutuas lleven a esta nueva pareja que ha tardado 14 meses en verse, a romper.
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