Cuevas del Almanzora despedía ayer a Juan Moreno Nieto, bueno la verdad es que pocos lo conocían por su nombre y apellidos, él era para todos 'Juanito el Gitano', con 90 años de vida a sus espaldas.
La localidad era un hervidero a las cuatro de la tarde, hora del sepelio, con más de mil personas, la mayoría de etnia gitana y procedentes de diversos rincones de la geografía española, aunque fueron también muchos payos los que quisieron darle su último adiós.
Desbordado
Tal fue la cantidad de personas que acudieron que no se pudo llevar a cabo en la Iglesia Evangélica de la localidad, sino que tuvieron que celebrar todo el ritual evangélico, fe que profesaba el bueno de Juanito, en la Nave Polivalente del municipio, lugar que normalmente se utiliza para grandes eventos por el espacio de que dispone.
Desde el tanatorio 'La Esperanza' hasta la nave era una procesión incesante de personas que querían dar su despedida a 'Juanito'. Con la nave abarrotada, el pastor José Nieto oficiaba el ritual evangélico, contando en un momento determinado con el pastor 'Farruco'.
Ambos hicieron un panegírico del difunto realzando sus virtudes, “hombre trabajador, bueno, cristiano, excelente padre, esposo y abuelo, hombre de paz, con gran influencia en las buenas relaciones entre gitanos y payos”, comentaban ambos, que también recordaron a su esposa, fallecida hace 21 años.
Sentimiento
El ritual contó con el emocionado canto de un grupo de nietas que pusieron todo el sentimiento ante su abuelo. Ese grupo, y una de sus hijas, tuvieron palabras que lograron emocionar a los presentes, irrumpiendo varias veces en un sentido aplauso.
Junto al cuerpo sin vida de Juanito estaban las banderas de España y Andalucía y un cuadro con la imagen del difunto y dos inmensas coronas; y sobre su féretro la bandera gitana, seña de identidad de la comunidad romaní disgregada por todo el planeta y que fue establecida durante el Primer Congreso Gitano celebrado en Londres en 1971.
Juanito era un patriarca de los de antes, un auténtico faraón que se fraguó en la universidad de la vida, de la calle, a base de tratos y negocios desde que era muy joven, había que hacerlo así en aquellos años de penuria. Por eso, tenía muy claro que debía luchar porque sus descendientes no tuviesen esos problemas y esa vida que él tuvo y lo demostró puesto que las bodas de sus hijos fueron sonadas pero la de su primera nieta, Carmen, la compararon con la de la mismísima Duquesa de Alba.
Todos los comentarios coincidían en las bondades del difunto y no por aquello de líbrate del día de las alabanzas, sino porque era lo que habían percibido durante la vida de Juanito. Hubo quien comentó la importancia que él daba a los amigos diciendo que “Juanito muchas veces decía que el dinero está bien pero donde estén esos amigos íntegros, de verdad, de palabra, sobra lo demás”.
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