
Aunque con retraso, el agua no impidió que la hermandad hiciese su estación de penitencia.
La incertidumbre acompañó toda la tarde noche.
En el interior de la Parroquia que lleva el nombre de aquél que tiene "las llaves del Reino de los Cielos", aguardaba para hacer estación de penitencia la hermandad de la Santa Cena, esperando el parte meteorológico para decidir si deben 'echarse a la calle' o no. En el exterior, bajo una primavera invernal que llenaba de paraguas los aledaños de San Pedro, la plaza de Urrutia había colgado el cartel de no hay billetes, dejando un reguero de gente a lo largo de la calle Ricardos.

La decisión acabó retrasando la salida hasta las 7 y cuarto cuando se abrían las puertas y se presentaba la Cruz de Guía. Tras los nazarenos de hábito blanco y cinturón de abacá, salía el misterio de la Eucaristía comandado por el capataz general D. Manuel Flores López. Acompañaban, por segundo año consecutivo, los sones de la granadina y numerosa Banda de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas del Realejo, iniciando su repertorio con Marcha Real y Éste es mi Cuerpo, dedicada a este titular. Avanzaba el cortejo y el respetable esperaba la salida de una Madre que repartiría Fe y Caridad a partes iguales. Devolviendo esa Fe que el público había demostrado esperando bajo la lluvia la decisión de la junta que gobierna Rafael Sánchez Gonzálvez. Tras la Dolorosa bajo palio granate, repetía la Banda Municipal de Berja que interpretó dos marchas en el interior del templo, una para cada titular. La última hermandad del Domingo de Ramos ya estaba en la calle. Esperaban las Puras y las Claras antes de llegar a la Catedral, que imprevisiblemente llegó antes que la hermandad de Regiones.
Respetó el tiempo y tras la visita a la patrona y el paso por Carrera Oficial, la hermandad regresaba a la parroquia de San Pedro entrada la madrugada del Lunes Santo.
(Diario de Almería)
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