La hermandad disfruta de un Jueves Santo especial por sus aniversarios.
Con aires de levante y sabor añejo, despertaba entre jardines la Amargura de un Nazareno. San Antonio de Padua abría sus puertas de la Plaza de España, donde el calor de un barrio arropaba a la ya Muy Antigua hermandad del Encuentro; título que estrenaba esta corporación de 1.743, y única en poseer dicha distinción en la capital de Almería. Jueves Santo especial para la cofradía de Ciudad Jardín ya que este año celebra el 275 aniversario fundacional y el 75 aniversario de la Bendición de sus dos titulares.
La niebla con la que amanecía no preocupaba en los aledaños de las vías del tren. Eso sí, la tarde invitaba al abrigo por el viento de poniente que azotaba la capital. Con cinco minutos de retraso, nazarenos ataviados de morado por completo, ya marcaban el camino, mientras las tres cuadrillas salvaban con esfuerzo la dificultosa salida del templo del barrio de Guillermo Langle.
Dos agrupaciones pusieron la música esta tarde a los dos primeros pasos del Encuentro, la olulense Cristo de las Aguas con la Verónica que tras el 'Himno Nacional' arrancaba con 'Reo de Muerte' para abandonar la Plaza de España. Y la huercalense Ntra. Señora del Mar para el Nazareno que dirige D. José León Silva. Tras la primera saeta de la tarde, justo a la salida de San Antonio de Padua, se escuchaba otra más, pero esta vez era la mítica de Serrat que se ha convertido en un himno para todos los Nazarenos. Portaba este Cristo entre sus manos la llave del Sagrario del convento de las Claras, desde donde llegó a salir en el siglo pasado.
El Cable Inglés, como un beso de despedida, separaba a la Amargura del cortejo. A las órdenes de D. Martín Cayuela avanzaba hasta la fuente de los 102 pueblos bajo los sones de la Municipal de Alcolea, paseando un lazo azul anudado a la candelería cerca de la ¨ballena de la rambla¨ que se ha convertido en un lugar de recuerdo del pequeño Gabriel Cruz.
Duro fue este último tramo de María Santísima de la Amargura para llegar al inicio del Paseo de Almería. Le costaba a los nazarenos mantener la verticalidad de los capirotes debido al fuerte viento que marcaba la jornada; y el alcalde de la ciudad fue testigo de ello ya que acompañó a la corporación en el tramo de la Virgen durante el cortejo.
Rozando las 9 de la noche acontecía uno de los momentos más importantes de esta Semana de Pasión, aquél con el que popularmente se conoce a esta hermandad, el Encuentro. Por la Calle Molina Alonso las 40 porteadoras de la Santa Mujer Verónica, comandada por Dña. María del Carmen González, llegaba hasta la Plaza Emilio Pérez. Tras ella, Nuestro Padre Jesús Nazareno, que buscaba el Encuentro con una Madre que paseaba su Amargura por la Avenida Reina Regente. En la 'Plaza Circular' no cabía un alma más, el pueblo de Almería no faltó a su cita de cada Jueves Santo.
Poco después la hermandad entraba en Carrera Oficial, la segunda de la tarde del Jueves. Para posteriormente llegar hasta la Catedral, pasando antes por San Pedro, donde se escribieron los inicios de esta clásica de Almería. Tras su paso por la Virgen del Mar, Oliveros era la antesala de la recogida. Ciudad Jardín ya aguardaba en la madrugada del Viernes Santo, esperando impacientemente un sudario que esconde el Calvario de una Cruz y la Amargura de una Madre.
(Diario de Almería)
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