El viento no impidió que la ciudad saliese a la calle.
Si miramos los relojes podremos ver como el puntero de las manecillas va corriendo. Si alzamos nuestra mirada en la noche vemos a la luna a la misma hora en posiciones distintas y en fases diferentes a la de la jornada anterior. Pues es ella la que ha ido creciendo para indicar, lo mismo que cualquier calendario, que los días se han ido sucediendo uno tras otro para llegar con prontitud a la noche del Jueves Santo donde en esta ocasión con mayor dificultad no se llegaba a ver claramente la luz de ese faro que alumbra en la oscuridad desde el cielo estrellado en las noches. La niebla bañaba la ciudad costera desde bien temprano hasta casi la hora de comer. Nuevamente en las cabezas de algunas personas se podía hacer presagiar que lo peor podría llegar por la tarde.
La Hermandad del Rosario del Mar, que por avatares de la historia se encuentra residiendo ahora en la Iglesia de San Juan, fue la primera en realizar el traslado de sus imágenes titulares, con el acompañamiento música de capilla "Sacra Redemptio". Todo ello el día 10 de marzo, dirigiéndose al Santuario de la Virgen del Mar desde donde realizó en la tarde de ayer su salida procesional.
LA CANTADORA ROCIO ZAMORA ELEVÓ SU VOZ EN UNA TARDE VENTOSA Y CON UNAS BAJAS TEMPERATURASLA ASOCIACIÓN DEL CASCO HISTÓRICO REALIZÓ UNA FLORAL AL PASO DE LA COFRADÍA POR LA ALCAZABA
Un gran numero de personas se congregó junto a las citadas puertas del Santuario de la Virgen del Mar . Fue a la hora prevista cuando la Cruz de Guía atravesó las puertas que se abrieron a las cinco de la tarde. Todos y cada uno de los nazarenos que le acompañaban con túnica negra y capa de color marfil fueron abandonando el majestuoso templo y abriendo paso a la hermandadpor las calles de la ciudad.
Fueron ellos los primeros que realizaron la entrada por nuestra Carrera Oficial. Con un Paseo de Almería con poca afluencia, quizás por lo pronto que era, o por las condiciones meteorológicas que azotaron a la ciudad hasta bien entrada la noche.
Después, bajo la sombra que proyectaba la Alcazaba, cuando la tarde caía sobre el horizonte de Almería. Entre todo el alboroto de la gente allí congregada, sobresalía una persona, la cantadora Rocío Zamora, de la peña flamenca El Morato, la cual como a lo largo de toda nuestra semana, quiso engrandecer a las procesiones en algún punto de su trayecto, con esas expresiones que emanan de su garganta para establecer un año más, un vínculo propio con las imágenes a las que le suele cantar.
El cortejo continuó su avance en una ciudad movida por el viento, haciendo que muchos de los hábitos y capirotes de los nazarenos ondearan y movieran al paso de cada ráfaga. La Asociación del Casco Histórico realizó su ofrenda floral a la hermandad al paso de esta por las plantas de la Alcazaba.
Vías tan emblemáticas del casco histórico almeriense como Plaza de San Antón, Santa María, Cruces Bajas o la siempre dificultosa pero bonnita calle Almanzor, fueron testigas del paso de la hermandad duranta la jornada de ayer. Momentos antes de las nueve de la noche la cofradía hizo acto de presencia en la Catedral antes de que, tras bajar por Cubo, realizase su entrada en Santo Domingo a las diez de la noche poniendo el broche de oro a su estación.
(Diario de Almería)
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