Un Lunes Santo atípico, que no feo, fue el que nos deparó ayer. Tras más de 25 años, la Hermandad de la Macarena no derrochó albero por su barrio y por el centro durante esta jornada. Pero sí que derrochó esplendor, saber hacer y elegancia la Hermandad de Pasión, un año más. Una cofradía seria y señera, que sigue trabajando y fomentando su fe en el barrio de Oliveros y honrando a sus titulares.
Las puertas de Santa Teresa se abrieron a las seis y media de la calle para que en la calle se pusiese la primera cofradía de las dos que procesionaron este Lunes Santo. La Cruz de Guía, flanqueada por dos bellos faroles como prácticamente todas las insignias que pone en la calle esta cofradía, salió al encuentro de Oliveros. Hay que destacar el amplio cortejo que la cofradía puso en la calle, rozando los 250 nazarenos y con una amplia, sobre todo, guardería, ese futuro de la hermandad.
Dentro del templo sonó el llamador del Señor de Pasión por primera vez. Juan Sagredo llamó a su cuadrilla para que esta magnífica talla de Luis Álvarez Duarte, sin duda una de sus mejores obras, saliese a la calle. A los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Asunción de Jódar, interpretando 'Marcha Real', 'El Milagro' y 'Salus Christi', Nuestro Padre Jesús de Salud y Pasión comenzó su procesionar hacia la calle Rafael Alberti.
Tras la amplia formación jienense comenzó a salir el tramo de nazarenos de la Virgen, también muy numeroso al igual que el del Cristo. Nuevamente sonó el llamador en Santa Teresa para que María Santísima de los Desamparados realizase su primera levantá. Manuel Vicente Barranco y Miguel Ángel Plaza llamaron a su cuadrilla de 30 costaleros para poner a la Reina de Oliveros en la calle con el 'Himno' y 'Reina de los Desamparados', marcha propia de la Banda de Música Santa Cecilia de Sorbas, dedicada precisamente a esta titular mariana.
Minutos antes de las siete y media de la tarde, la corporación pidió la venia para entrar en Carrera Oficial. El Señor de Pasión, que fue revestido floralmente con un monte de iris morados y jarras con alstromenias moradas, rosas moody blues, cardo blanco, clavel cardenal y clavellina berry, comenzó su andar sereno y elegante por el Paseo de Almería con la marcha 'Amor de Madre'. A esta le siguieron 'Penas de Triana, 'Medea', 'Macarena' y 'Cristo del Amor', con la que el bello paso de caoba de la cofradía abandonó la Carrera Oficial para adentrarse en el casco histórico por la calle Ricardos. El palio de Desamparados, por su parte, discurrió por la Carrera Oficial con las marchas 'Como tu ninguna', 'Madre de la Hiniesta', 'Reina de los Desamparados' y 'Esperanza Macarena', con la que abandonó el Paseo.
Especial fue, sin duda, la llegada de la cofradía a la Plaza de la Catedral sobre las nueve y cuarto de la noche. Allí, la hermandad se dirigió hacia la Casa Sacerdotal San Juan de Ávila ya que la cofradía la nombró recientemente Hermanos Honorarios. Ambos pasos se detuvieron en este enclave tras modificar dos calles de su recorrido para acercar tanto al Señor de Pasión como a la Virgen de los Desamparados a este edificio en el que conviven multitud de sacerdotes, algunos ya jubilados. Apasionante fue también cuando la cofradía abandonó la plaza de la Catedral por Cubo, Bendicho y Masnou para encarar la calle Real hacia Gravina y allí postrarse, un año más, ante la Patrona de todos los almerienses, la Virgen del Mar.
Después de esto, la corporación emprendió el camino de regreso por Gerona, Emilio Pérez y Canónigo Molina Alonso para hacer su entrada en Santa Teresa. El Señor de Pasión lo hizo con las marchas '- Sentimiento gitano', 'Señor de Sevilla' y la 'Marcha Real' con la que entró al templo la talla cristífera. Nuevamente 'Reina de Desamparados' sonó en la rampa de Santa Teresa junto a 'A ti Manué' y el 'Himno' para que el portentoso palio de la Virgen de Desamparados hiciese su entrada poniendo el broche de oro a otro Lunes Santo más.
(Diario de Almería)
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