Solemnidad y recogimiento a su paso por el Casco Histórico.
Eran las siete de la tarde cuando puntualmente comenzaba a salir de la Iglesia Conventual de la Compañía de María uno de los cortejos más nutridos de nuestra Semana Santa, pues hablamos de alrededor de 350 nazarenos ataviados con túnica morada de cola y antifaz del mismo color, cinturón trenzado de esparto de color natural y sandalias y calcetines negros. Destacar la cercanía entre penitentes que daba un gran realce al discurrir de la cofradía y la presencia del pregonero del costalero, Víctor Pérez, en la presidencia del tramo de Virgen.
Poco después comenzaba a intuirse por la puerta lateral del colegio la imponente figura del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, crucificado que en 1954 saliera de las gubias de José María Hervás Benet y que ya buscaba salir al encuentro de los cientos de feligreses que aguardaban en las inmediaciones de la Compañía de María. Así pues, conforme el titular cristífero de la Hermandad de las Angustias iba atravesando el dintel de la puerta la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Carmen comenzaba a tocar la Marcha Real seguida de la marcha 'La Cruz de Dios', dedicada al mismo y compuesta por Enrique Pérez Martínez y Joaquín Yelo Fernández el pasado año.
EL PASO DE LA BUENA MUERTE ESTRENÓ TRABAJOS DE TALLA REALIZADOS POR VERDUGO
Como estreno destacar que durante este año se ha invertido en la continuación de la talla del paso de Cristo. En este caso se estrenaron las esquinas y el medallón del respiradero trasero y los medallones centrales de los respiraderos de los costeros. Trabajo realizado por el tallista sevillano Francisco José Verdugo.
La cuadrilla de costaleros iba avanzando entre un mar de incienso con el paso del Señor, adornado con iris morados, hacia la calle Navarro Rodrigo, atentos a lo que desde fuera les mandaba el capataz, Rafael Ángel Siles, que estrenaba cargo este año. En esta calle fueron cantadas dos bellísimas saetas a sendos titulares de la hermandad desde el balcón de la Diputación por las saeteras de la Peña Flamenca el Morato Ana Mar y María Canet.
Y cuando el Santísimo Cristo de la Buena Muerte ya cruzaba el Paseo de Almería camino de su sede canónica, la Iglesia Parroquial de San Juan Evangelista, su Madre atravesaba el dintel para acompañarlo en la tarde-noche del Jueves Santo.
El paso de Nuestra Señora de las Angustias, precedido de 13 mantillas , iba adornado de forma elegante con anthurium, statis blancos y rosas de color marfil y vestida por Juan Rosales.
El acompañamiento musical corrió de cuenta de la Banda Municipal de Música de Berja que interpretó la marcha 'Valle de Sevilla' para dar el son a los costaleros que trabajaron la salida a las órdenes de otro capataz que estrenaba cargo este año, Sergio Calatrava.
Tras escuchar la preciosa saeta dedicada a la titular mariana desde el balcón de Diputación, siguió avanzando la Virgen por calle Ricardos donde pudimos escuchar la marcha 'Fides et Charitas' dedicada a María Santísima de Fe y Caridad, titular mariana de la Hermandad de la Santa Cena de nuestra ciudad.
La Virgen, en su advocación de Angustias, sostiene a su Hijo muerto al pie de la cruz. Iconografía que saliera de las gubias de José Navas Parejo Pérez en 1943 y que refleja fielmente el dolor de una Madre tras la muerte de su hijo; dolor y angustia que desgraciadamente hemos vivido en Almería hace pocos días tras la muerte del pequeño Gabriel.
Fue atardeciendo en Almería y avanzando la Hermandad por las calles del Casco Antiguo hasta llegar a la Catedral a eso de las 20.10 horas, donde llegó el paso de la Buena Muerte a los sones de 'Soledad de San Pablo' y el de las Angustias con 'María Santísima del Dulce Nombre'.
De ahí se dirigió el cortejo hacia el Paseo para entrar en Carrera Oficial a las once de la noche. El Jueves Santo iba llegando a su fin pero los costaleros de ambas cuadrillas seguían disfrutando del oficio, paseando a sus titulares de vuelta por Navarro Rodrigo para encerrarse pasada la media noche a los sones de 'Ave María' el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y para Nuestra Señora de las Angustias se interpretó 'La Madruga' para una eterna revirá de entrada.
(Diario de Almería)
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