
La ciudad se echó a la calle para acompañar a los dos titulares.
Allí, donde a los Reyes Católicos le entregaron las llaves de Almería y donde otra Reina, llamada de las Huertas, espera el calor del verano para 'coronar' Almería, el Amor y el Dolor se unen de la mano y lo hacen en cofradía.
La conocida como Banca y Bolsa, y veterana del Martes Santo era la primera en iniciar su estación de penitencia en una tarde en la que la brisa le dio mucho trabajo a los pavileros.
EL ANTERIOR Y EL ACTUAL ALCALDE ESPERABAN A LA COFRADÍA EN LA PUERTA DEL TEMPLO
Al inicio del cortejo 13 cruces con sudario, representaban el Vía Cruces del Señor camino del monte Calvario. Tras ellas, en rojo intenso, ese monte con el Crucificado que tallara Jesús de Perceval, avanzaba a los sones de Cristo del Amor y Réquiem. Volvía a las calles de nuestra ciudad la Banda de Almería, Santa Cruz; que desfilaba por primera vez esta Semana Santa en la capital.
A las puertas de una parroquia abarrotada, dos invitados de lujo, el senador D. Luis Rogelio Rodríguez-Comendador y el alcalde D. Ramón Fernández-Pacheco. Además, integrado en el cortejo el Concejal de seguridad, movilidad urbana y plan estratégico D. Manuel Guzmán de la Roza.
Numeroso y joven tramo de mantillas el que acompañaba a la titular de esta cofradía, que aprovechaba los últimos rayos de sol para iluminar el dolor de rostro.
Nuestra Señora del Primer Dolor, bajo una palio estrellado y unos varales con sabor añejo hispalense, avanzaba con arte a las órdenes de D. Eduardo Sánchez Pérez y sus auxiliares, que por segundo año volvían a estar al mando de esta cuadrilla mixta. Repetía cartel por tercera vez consecutiva esta semana la Banda de Música Santa Cecilia de Sorbas que iniciaba el repertorio con candelería y Reina de la O.
En Alcalde Muñoz, las hermanas del Colegio de la Milagrosa esperaban en un balcón engalanado con el distintivo de esta cofradía, recibiendo el Amor tal y como ellas lo dan diario en el comedor social anexo a este centro educativo.
En la revirá de esta calle el palio recibía una 'petalá' por parte de los vecinos. Por delante, los 'discípulos' de Rafael González llegaban a la Calle Granada donde comenzaban a sonar las primeras saetas de la tarde junto al mítico Capitol.
Llegaba el Cristo del Amor a la Catedral cuando pasaban unos minutos de las 9 de la noche al compás de 'De Almería Señor', abandonándola por la calle Eduardo Pérez en busca de la Plaza Virgen del Mar. Allí los recibía la hermandad de la Patrona que veía como se alejaba el manto del Primer Dolor al son de Rocío.
Tras la subida del Paseo de Almería, el Martes Santo se apagaba en el centro de ciudad. Rozando la madrugada y con mucha gente en la calle, que llenaba los aledaños de la Plaza de San Sebastián, la cofradía del Amor ponía punto y final a su estación de penitencia. Habían cumplido el objetivo, repartir Amor por las calles de la ciudad.
(Diario de Almería)
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