Cajamar ha echado todo el carbón a la caldera para reducir, aún más, su tasa de morosidad en la inversión crediticia -el único lamparón en su Balance tras la incorporación a su perímetro de consolidación de las cajas valencianas- y confluir con la media del sistema financiero español. La entidad con sede en la Plaza de Barcelona cerró este capítulo en el ejercicio de 2017 con una tasa del 10,8% frente a la media del 9% del sector.
En 2012, antes de la absorción de Ruralcaja, Cajamar se registraba una tasa de morosidad de apenas el 6% pero tras la incorporación en 2013 de la entidad valenciana, se duplicó al 12,6%. En este último lustro, la aminoración de este epígrafe en su Balance ha sido una de las metas prioritarias de la dirección de la entidad que preside Eduardo Baamonde, exteriorizada año tras años en la asamblea de socios.Para cumplir con este propósito, la cooperativa de crédito almeriense acaba de cerrar la venta de 630 activos inmobiliarios improductivos a la multinacional noruega Axactor, con un valor de tasación superior a 30 millones de euros.
El 75% de esta cartera, denominada Tango II, está compuesta por activos residenciales situados en las principalmente en la Comunidad Valenciana, Andalucía y Región de Murcia. Con esta transacción el Grupo Cooperativo Cajamar cierra el proyecto Tango que le ha permitido vender más de 1.000 activos con un valor de tasación de unos 90 millones de euros.
La primera cartera Tango, compuesta por unos 400 activos y con un valor bruto que superó los 57 millones de euros, fue vendido a finales del pasado año. Ambas operaciones se han llevado a cabo en procesos competitivos “que han despertado un gran interés en el mercado”, según la propia entidad, y que ha contado con el asesoramiento financiero de Alantra, entidad especialista en este tipo de operaciones de saneamiento de balances de la banca que está presidida por Santiago Eguidazu.
Cajamar continúa así con la reducción progresiva de sus activos improductivos. En 2017 los activos dudosos se redujeron en un 20,2 %, por importe de 851 millones, y las ventas de los activos adjudicados se incrementaron en torno al 80 %, por importe de 665 millones.
La venta de una cartera de préstamos en situación de impago contribuyó a reducir la tasa de morosidad de la inversión crediticia en 2,62 puntos porcentuales.
Durante el presente ejercicio se prevén realizar más operaciones de este tenor, orientadas a converger con la media. Cajamar cerró el pasado ejercicio con un beneficio de 80 millones de euros gracias a seguros, fondos y al consumo.
(La voz de Almería)
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