Según la Policía Nacional, la víctima salió de Nigeria con 15 años y pasó del control de unos proxenetas a otros durante cuatro años de esclavitud sexual. Los últimos dos años ejerció la prostitución en condiciones muy precarias para una organización mafiosa en Libia, que le exigió el pago de una deuda de 40.000 euros.
A principios de año, la organización consiguió su introducción en Europa gracias a documentación falsa y unos billetes para viajar a Italia. Desde allí se trasladó a Murcia con Almería como destino final. La UCRIF realizó un control preventivo en la estación de autobuses de San Andrés (Murcia) y detectó a la chica acompañada de una mujer, ahora detenida, encargada de su traslado hasta Almería donde había sido vendida por los traficantes.
Antes de acceder al autobús, la joven se refugió en los aseos de la estación y pidió auxilio. La Policía Nacional intervino para socorrerla, mientras la proxeneta trataba de ocultarse entre el pasaje de los autobuses.
En un registro en el domicilio de la detenida, en la localidad de alicantina de Torrevieja, los agentes de la UCRIF decomisaron tres pasaportes y numerosos teléfonos móviles. También se hallaron indicios de varios rituales de vudú –restos de cabellos, vello púbico y sangre de las víctimas- envueltos junto con el nombre de las mujeres víctimas del ritual empleado para doblegar su voluntad.
La víctima tiene 19 años y sufrió dos años de explotación en Libia antes de viajar hasta Murcia
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