“Para mi padre Turre era un paraíso, y yo ahora tengo el privilegio de formar parte de él”, resaltaba poco antes de recibir el diploma acreditativo y el pin del municipio de manos del alcalde, Martín Morales. Con él son cinco las generaciones de médicos que han estado vinculados a municipios como Turre, Mojácar o Macael, para él, su pueblo es el de su padre, a quien recordaba ayer en su pueblo con emoción, y el de su niñez, de la que habló como “bálsamo de paz que nunca nos podrán arrebatar”.
Promoción
El cambio social y económico ha sido muy grande y acelerado en las pasadas décadas en Turre, de la agricultura a la gastronomía y el turismo, según resaltaba Blas Carrillo, con la gran baza de su sierra y sus parajes, que todos los turreros deben dan a conocer. “Estoy convencido de que la cultura es el futuro, crea riqueza y puestos de trabajo”, señalaba, por lo que pidió a todos los turreros vayan cogidos de la mano en una misma dirección, la de la promoción en cualquier lugar al que vayan. Además, adelantó su próximo reto, la dotación de un museo al municipio.
Vidrieras
demás de innegable labor facultativa, el concejal de Cultura de Turre, Ginés Artero, no dudó en destacar su faceta más artística. Así, ha quedado reflejado en la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, donde ya lucen las tres vidrieras que reflejan a un Jesús en estado embrionario y que han sido realiadas no sólo mediante la donación realizada por el prominente ginecólogo, sino también a partir de sus propios vocetos.
Tapas
La decisión municipal de otorgar este reconocimiento ha sido muy aplaudida en el municipio, y los vecinos correspondieron también con un gran respaldo en este acto del Día de Andalucía. Además, hubo tiempo para la gastronomía tan arraigada a la cultura turrera, con una barra que trasladó a un soleado pero frío mes de febrero, la feria del mediodía.
Dentro de las actividades del Día de Andalucía, recordó su infancia y raíces en el municipio
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