Se trataba de una tortuga marina o tortuga boba (Caretta caretta) de casi un metro de envergadura, en estado de descomposición, por lo que se procedió a recoger todos los datos y el registro del varamiento.
Además, los voluntarios de Equinac le pasaron el lector para comprobar si tenía microchip, ya que las tortugas marinas que han estado en algún centro de recuperación o han sido liberadas de proyectos de cría, van en su mayoría marcadas. Después, avisaron al servicio de limpieza municipal para su retirada.
“Queremos dar las gracias al alertante, al 112, a la policía local de San juan de los Terreros y a nuestros integrantes Tamara, Sonia y Rubén. Una auténtica pena la pérdida de cada ejemplar de estos animales que, además, se encuentran en regresión”, han comentado desde Equinac.
Miembros de Equinac tomaron muestras y recogieron los datos del varamiento
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