Este túnel que se cobra ahora la empresa del millonario mexicano Carlos Slim y de Esther Koplowitz, es el paradigma de la esterilidad de una inversión en alta velocidad ferroviaria varada desde hace años en la provincia y sin que se sepa cuando podrá continuar camino hacia Níjar y la capital.Más de 750 millones de euros, se han invertido en los cerca de 28 kilómetros de trazado de doble vía de AVE ejecutados entre las localidades almerienses de Vera y Sorbas, pertenecientes al proyecto de línea de alta velocidad que algún día enlazará Murcia con Almería. Kilómetros que por ahora no vienen de ningún sitio ni llevan a ninguna parte, aunque estén a punto de reiniciarse obras en el tramo Pulpí-Cuevas, con el permiso de los ejemplares de tortuga mora.
Horizonte de utopía
El horizonte del 2020, previsto para la entrada en funcionamiento de la línea, parece hoy una verdadera utopía.
En julio de 2010 el entonces ministro de Fomento, José Blanco, acudía a la puesta en marcha de la perforación del segundo túnel, llevado a cabo por la tuneladora La Alcazaba, un mastodonte de 1.500 toneladas, diez metros de diámetro y 200 de longitud. El túnel, en el dique seco, discurre bajo el lugar de interés comunitario Sierra Cabrera-Bédar y tiene una longitud de 7,5 kilómetros.
Este túnel estará formado por dos tubos de vía única, de 52 metros cuadrados de sección libre cada uno, que quedarán conectados por galerías transversales cada cuatrocientos metros. El proyecto de línea de alta velocidad Murcia-Almería tiene una longitud aproximada de 186,1 kilómetros, de los cuales 103,2 discurren por la provincia de Almería y los 82,9 restantes por la vecina Comunidad Autónoma de Murcia.
La empresa de Carlos Slim y Esther Koplowitz, junto con Sando, reciben los
251 millones de euros
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