Según cuenta la tradición, el primer belén de la historia fue obra de San Francisco de Asís, en el año 1223. En una cueva de la ciudad italiana de Greccio recreó la Natividad con varios vecinos de la zona interpretando los roles de la Virgen María o san José. Este tipo de actuación es lo que hoy conocemos como belén viviente. Un ejemplo de éste se puede visitar cada tarde en Garrucha, en una instalación de 500 metros cuadrados en la calle Mayor. Una treintena de actores y una recreación de diferentes edificios recrean el nacimiento de Cristo. Si siempre se ha dicho que todos los caminos llevan a Roma, no es menos cierto que hay muchos caminos, o maneras, de llegar a Belén. O al menos hay tantas formas de representar el nacimiento de Jesús que el único límite es la imaginación.
Sin embargo, los portales más comunes son los que están formados por numerosas y diversas figurillas de madera o cerámica. Sin embargo, en cada municipio del levante cada belén es muy diferente. Por ejemplo, en Pulpí, el artista Alfonso Muñoz ha realizado un Nacimiento gigante, con más de 50 piezas, iluminación y sonido ambiental. Además, tiene la peculiaridad de representar la iglesia del municipio y la geoda de Pulpí, que es la más grande del mundo.
Otro belén con elementos diferenciadores es el que el Ayuntamiento de Garrucha ha instalado en los bajos de la Casa Consistorial. Su peculiaridad reside en la recreación de casas-cueva como las que abundan por las zonas montañosas del levante.
Si el arte de construir los pesebres tiene mucho de imaginación y artesanía, eso, sin lugar a ninguna duda, abunda en el belén que han instalado los responsables del restaurante Terraza Carmona de Vera en su local. Se trata de una recreación en la que las montañas han sido sustituidas por jamones, las calabazas se integran perfectamente en el paisaje formando cuevas, por los ríos corre vino y aceite y los caminos son de mantecados y azúcar.
En la iglesia de la Purísima Concepción de Turre también tiene su espacio el tradicional Nacimiento. En él se pueden ver numerosos oficios de la época, hombres y mujeres en las labores cotidianas e, incluso, la famosa figura del "caganer" molestado por las gallinas.
más contemporáneas, pero, en esencia, representan la misma tradición que los anteriores. Ejemplo de ello es el belén de bombillas que se puede visitar en Cuevas del Almanzora. Se trata de un pesebre en el que la iluminación crea las figuras de María, José, el niño, el buey y la mula, junto con la estrella fugaz.
Si en la variedad está el gusto, visitar los belenes del levante estos días es todo un gustazo.
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