Los teléfonos del Colegio Oficial de Enfermería de Almería y de la sede del sindicato de enfermeros Satse en la provincia no dejaban ayer de sonar. Colegiados y sindicados tenían dudas sobre cómo actuar ante determinados procesos que hasta ahora han venido haciendo de forma protocolizada como es la administración de vacunas incluidas en el calendario infantil o la cura de determinadas heridas con apósitos medicamentosos. Tampoco tenían claro algunos profesionales si podían entregar pañales para adultos sin volver a pasar por el médico de cabecera.
Estos son sólo algunos ejemplos de lo que desde el pasado 23 de diciembre ha cambiado a la hora de ejercer la enfermería. Y es que el Real Decreto de Prescripción Enfermera aprobado por el Gobierno central y que tanto disgusto ha causado entre la profesión es ya “ley de obligado cumplimiento”. Una norma estatal que está por encima de cualquier otra normativa regional o autonómica, recuerda la presidenta del Colegio de Enfermería de la provincia, Mari Carmen Del Pozo, que ayer no dejaba de dar respuesta a las dudas que le transmitían sus colegiados.
Sin saber qué hacer
Los protocolos de atención establecidos en Andalucía a la hora de hacer una cura o poner una vacuna quedan en papel mojado y los enfermeros no saben a qué atenerse.
Algunos directores de centros de salud y gerentes hospitalarios recomendaban a los sanitarios continuar con los protocolos como se venía haciendo hasta ahora, lo que ha provocado una “gran confusión” dado que los enfermeros “saben que la ley estatal está por encima de la autonómica”, explicaba Del Pozo.
“No es interés de los enfermeros ir contra los usuarios ni contra los médicos”, aseguraba la presidenta del Colegio Oficial de Enfermería. No obstante, Mari Carmen Del Pozo insistía en que la ley hay que cumplirla, aunque sea una ley que no gusta a la enfermería. Pedía, por eso, a los responsables sanitarios “no confundir al personal”.
Y eso, que tanto ella como el portavoz del Sindicato Satse en la provincia, José González, saben que el Decreto va a dilatar actuaciones que hasta ahora eran ágiles, estaban protocolizadas y supervisadas, y las desempeñaban profesionales cualificados.
Para poner una vacuna a un niño, los padres tendrán primero que pedir la receta al pediatra y ya no bastará con acudir a la consulta de vacunación atendida por un enfermero. Así lo marca el nuevo Real Decreto, dicen. Para atender a un herido en un accidente, también hay que esperar al médico y tampoco se podrán hacer curas sin que el personal enfermero pida primero la receta del antibiótico o del apósito al facultativo.
Se trata de hacer lo mismo, pero dando más pasos, lo que, a la postre, señalan los propios enfermeros afectará negativamente al usuario, al médico y al propio enfermero.
La actitud de la Junta
Conocedores del problema que se avecina, los servicios jurídicos de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía están analizando el Real Decreto para garantizar que la normativa estatal no afecte al modelo de prescripción que se viene desarrollando en Andalucía desde hace años.
En este sentido, el consejero Aquilino Alonso, subrayaba recientemente que, si del análisis que se está haciendo se extrae que el nuevo Decreto invade competencias autonómicas, se tomarán las medidas jurídicas oportunas porque, insiste no se trata de “dar pasos hacia atrás”. De momento, la ley está ahí.
La publicación en el BOE del Real Decreto de prescripción provoca confusión entre los sanitarios
Estos son sólo algunos ejemplos de lo que desde el pasado 23 de diciembre ha cambiado a la hora de ejercer la enfermería. Y es que el Real Decreto de Prescripción Enfermera aprobado por el Gobierno central y que tanto disgusto ha causado entre la profesión es ya “ley de obligado cumplimiento”. Una norma estatal que está por encima de cualquier otra normativa regional o autonómica, recuerda la presidenta del Colegio de Enfermería de la provincia, Mari Carmen Del Pozo, que ayer no dejaba de dar respuesta a las dudas que le transmitían sus colegiados.
Sin saber qué hacer
Los protocolos de atención establecidos en Andalucía a la hora de hacer una cura o poner una vacuna quedan en papel mojado y los enfermeros no saben a qué atenerse.
“No es interés de los enfermeros ir contra los usuarios ni contra los médicos”, aseguraba la presidenta del Colegio Oficial de Enfermería. No obstante, Mari Carmen Del Pozo insistía en que la ley hay que cumplirla, aunque sea una ley que no gusta a la enfermería. Pedía, por eso, a los responsables sanitarios “no confundir al personal”.
Y eso, que tanto ella como el portavoz del Sindicato Satse en la provincia, José González, saben que el Decreto va a dilatar actuaciones que hasta ahora eran ágiles, estaban protocolizadas y supervisadas, y las desempeñaban profesionales cualificados.
Para poner una vacuna a un niño, los padres tendrán primero que pedir la receta al pediatra y ya no bastará con acudir a la consulta de vacunación atendida por un enfermero. Así lo marca el nuevo Real Decreto, dicen. Para atender a un herido en un accidente, también hay que esperar al médico y tampoco se podrán hacer curas sin que el personal enfermero pida primero la receta del antibiótico o del apósito al facultativo.
Se trata de hacer lo mismo, pero dando más pasos, lo que, a la postre, señalan los propios enfermeros afectará negativamente al usuario, al médico y al propio enfermero.
La actitud de la Junta
Conocedores del problema que se avecina, los servicios jurídicos de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía están analizando el Real Decreto para garantizar que la normativa estatal no afecte al modelo de prescripción que se viene desarrollando en Andalucía desde hace años.
En este sentido, el consejero Aquilino Alonso, subrayaba recientemente que, si del análisis que se está haciendo se extrae que el nuevo Decreto invade competencias autonómicas, se tomarán las medidas jurídicas oportunas porque, insiste no se trata de “dar pasos hacia atrás”. De momento, la ley está ahí.
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