En 1769, la Virgen de las Angustias es nombrada patrona de Viator. Cuenta la leyenda que la imagen que supuestamente talló por encargo el escultor murciano Francisco Salzillo y Alcazar era transportada con un carro de bueyes hasta Almería y, al cruzar el Río Andarax, los bueyes se pararon y no 'quisieron' seguir adelante. Si se les daba la vuelta en dirección a Viator sí continuaban, pero a la inversa detenían su marcha. Fue a finales del mes de octubre.
Se decidió, entonces, desistir de llevarla a Almería e instalar la imagen en el camarín del altar mayor de la iglesia que el entonces obispo de Almería, Claudio Sanz Torres, mandó construir en Viator, que en 1673, por el Cabildo, había sido declarado suburbio de Almería.
Todo eso fundamenta la tradición de que, a finales de octubre, Viator celebre sus fiestas patronales. Sin embargo, en torno a la fiesta de carácter religioso crecieron otra serie de actividades que incluso han dado un segundo nombre a ese fin de semana de júbilo. La que más es una tradición que data del siglo pasado y que equipara al motivo de las fiestas, el de su celebración en honor de la Virgen de las Angustias, el hecho de considerar a estas como 'Las Fiestas de la Longaniza'.
Este embutido, que se confecciona con magro de cerdo, tocino, pimentón, canela, picante, orégano, ajonjolí y matalauva, se convirtió en el recuerdo perfecto de 'su' pueblo entre los muchos visitantes que acudían, desde muchos puntos de España, pero desde Cataluña sobre todo -eran muchos los viatoreños que emigraron para buscarse la vida-, el último domingo de octubre a Viator a oír misa mayor, cumplir promesas con la Virgen de las Angustias y acudir a las carnicerías de Pepe 'Ricardo', Diego Quintana 'el Lino', Juan Asensio, Modesto Asensio y Paco Saldaña para, aunque se repitiera su ingesta, probar la longaniza de Viator. 'Sarna con gusto no pica'.
(Ideal)
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