Una gran responsabilidad por el momento tan complejo que vivimos. Hacemos una labor informativa, formativa y de apoyo a los jóvenes empresarios y somos un eslabón más en el tejido empresarial de Almería.
En España faltan grandes empresas. ¿Es nuestro talón de Aquiles?
Es una debilidad y a la vez una fortaleza. Se fomenta que cualquiera opte por el autoempleo, pero a nivel legislativo y fiscal se facilita el camino a las grandes empresas. Somos deficitarios a nivel industrial, mientras que en agricultura, turismo y tecnología somos punteros.
Eres socio fundador de Celemín, una empresa de servicios en donde en ocasiones tenéis a mil trabajadores en plantilla. El director de recursos humanos debe estar entretenido...
(Ríe) Pues sí y más ahora. Tenemos una gran complejidad laboral por la legislación y las trabas administrativas. Destinamos muchos recursos humanos al cumplimiento de la normativa vigente y la crisis de márgenes, común a todos los sectores, hace que las empresas hagan malabares para sobrevivir.
¿El momento económico es mejor que hace unos años?
No, es más peligroso que en los primeros años de la crisis. Entonces no había demanda y muchas empresas desaparecieron. Ahora tenemos una crisis de márgenes y para cubrir los costes fijos se está trabajando por debajo de precio. Eso provoca una burbuja que puede ser un problema estructural a nivel macroeconómico: dificultades de financiación, pago a proveedores, etc. Será insostenible.
En internet circula un vídeo de un mexicano que dice que todos quieren ser número uno pero el está conforme con ser el cuatro: “Ándele, dejen pasar a los unos, que yo me quedo en el cuatro”...
(Ríe) Bueno, necesitamos ser muy buenos en lo que hacemos y especializarnos. El término medio está desapareciendo. En el mundo empresarial están los negocios ‘low cost’ o los de valor añadido.
¿Nos da miedo salir de la tribu?
Nos da miedo salir de la comodidad. Hoy estamos viendo cómo los jóvenes se están yendo fuera y no quieren ser funcionarios. Es una buena señal. Pero nos da miedo la incertidumbre. En la primera década del siglo había riqueza y empleo. Sin embargo, hoy la situación cambia cada seis meses. A ello contribuye la inestabilidad política, sin duda. Debemos tener programas económicos viables, acordes con Europa. Por eso no son buenos los populismos.
Algún lector se preguntará: ¿en qué puedo emprender?
En cualquier sector, pero innovando. Se tiende a las nuevas tecnologías, pero en la agricultura o la hostelería hay mucho campo. El sector salud va a estar también de moda en el futuro.
¿Qué has aprendido durante estos años?
Mi mayor logro ha sido hacerme a mí mismo. Creamos la empresa desde cero y aprendí todas las facetas de la empresa. Cuando eres asalariado tus funciones están más limitadas.
¿El cliente siempre tiene la razón?
Hay que tender a satisfacerlo y darle un servicio de calidad. Debemos ser profesionales, pero no dejar que se aprovechen de la situación y quieran los duros a pesetas. Hay que dejar las cosas claras en un contrato, que es la premisa sobre la que se trabaja. A veces hay que decirle que no a un cliente y no pasa nada.
Sergio Arráez preside el AJE Almería, que acaba de cumplir veinte años, y es uno de los fundadores de la empresa de servicios Celemín
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