Esta apuesta es una de las novedades introducidas por el Ayuntamiento para esta Feria 2016, que ahora acaba, que ha pretendido ser más cómoda para los ciudadanos y también para los visitantes, decía la concejal responsable del área de Fiestas Mayores, Ana Martínez Labella, en el momento de su presentación.
El control de los decibelios ha corrido a cargo de una empresa contratada por el Consistorio almeriense y ha realizado los controles de forma aleatoria y durante todos los días de las fiestas patronales.
Teléfono de quejas
Además, a través de un teléfono de quejas, los operarios eran citados por los propios ciudadanos (también a través del 091 y Policía Local) en determinados espacios de la feria. Si el medidor indica que el ruido o la música está por encima de lo marcado por la ley, se conmina a los responsables de las casetas, de los cacharricos o de los ambigús a reducir el volumen, explican desde el Ayuntamiento.
La apuesta de este año ha dado buen resultado y las quejas han ido solventándose sobre la marcha, de modo que se han podido solucionar algunos problemas para los ciudadanos.
Los técnicos conminan a rebajar el volumen en ambigús, casetas y cacharicos si se superan los decibelios marcados por la ley
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