Porque ‘Amancio’ es en realidad Konan Diop, un senegalés que regenta El Rincón junto a su pareja, la ejidense Fany Acién, desde noviembre de 2013. El bar, toda una institución en el Poniente desde que abrió sus puertas en los años ochenta, en plena movida, ha servido para el rodaje de algunos exteriores de la exitosa producción de Atresmedia. Y su interior ha sido reconstruido en un plató madrileño, con algunas licencias aunque manteniendo su esencia.
La ficción ha convertido así El Rincón en el Bar Amancio aunque la realidad arroja un curioso juego de espejos: si en el primer capítulo el dueño negaba un vaso de agua a un joven negro, que además era vejado por un grupo de xenófobos, a quien uno encuentra tras la barra al cruzar la puerta es a Konan, con su piel de ébano, sus dos metros de altura y su sonrisa franca. “Estuvieron buscando durante bastante tiempo un local por esta zona que fuera pintoresco y que tuviera el aspecto de un bar antiguo y así dieron con el nuestro”, explica el hostelero mientras charla con LA VOZ en una de las mesitas del establecimiento. En las paredes, fotografías, cuadros y dibujos de artistas locales, como una ilustración de Carmen F. Agudo. “Yo venía aquí desde niña con mis padres. El local lo abrió en los ochenta Jesús ‘el de la cripta’, un tipo muy creativo. Era un sitio muy alternativo para aquellos años, donde en el Poniente no se llevaba demasiado lo alternativo: había teatro, música, conciertos. Por eso aquí es muy conocido entre los jóvenes. Después lo llevó durante muchos años Natalio, alguien muy querido en Balerma. Cuando falleció, su mujer lo puso en alquiler y pensamos: es nuestra oportunidad”, recuerda Fany, quien conoció a Konan en Granada, donde él llevaba viviendo diez años tras llegar a España desde París.
Hoy, El Rincón sigue programando conciertos, obras de teatro y mercadillos durante los fines de semana.
Ficción vs realidad
‘Mar de plástico’ rodó en julio durante dos jornadas y media en los exteriores de El Rincón. El primer capítulo ya incluía un plano de Rodolfo Sancho en el paseo marítimo grabado desde allí y el sexto episodio mostrará una pelea a las puertas del bar.
La próxima semana, Konan y Fany volverán a recibir al equipo para albergar nuevas secuencias de una ficción que ayer emitió su segunda entrega y está dando mucho que hablar en la provincia.
“Intenté ponerles al día de los problemas que podían tener al rodar una serie así en la zona. Este escenario tiene unas características sociológicas especiales y para la gente no es un tema neutro”, cuenta Fany.
Ella sabe bien de lo que habla: es de El Ejido “de toda la vida”, es antropóloga y trabaja con inmigrantes. Sin embargo, expone sus argumentos sin la acritud que algunas voces han mostrado hacia la serie, a la que consideran un ataque al campo almeriense. “Estaba claro que iban a coger cuatro estereotipos de fondo pero han sido a la vez respetuosos, como ese diálogo que es un alegato a favor de la gente currante que ha levantado esto. Es un ejercicio de empatía hacia la zona. Sacar las cosas de quicio no beneficia a nadie. Aquí sabemos que no vamos quemando inmigrantes. Quizás sí podían haber hecho un esfuerzo mayor por documentarse mejor y mostrar más diversidad pero quizás así habrían pensado que la historia tendría menos tensión”, dice.
Tampoco piensa que vaya a perjudicar la imagen de Almería. “En absoluto, es una ficción. La serie es tan irreal que no te puedes dar por aludido pero quien se pica es porque ajos come. En el Poniente no hay un sitio tan cutre como Campoamargo, donde solo hay un bar, un terrateniente y tres rusas tomando el sol. Creo que ese es el estereotipo que más me dolió”.
Por su parte, Konan reconoce que algunas de las escenas que ya se han visto son demasiado exageradas. Aunque en ocasiones sigue presenciando situaciones desagradables. “El año pasado entró un negro diciéndome si podía tomarse algo. Le dije que por supuesto, que yo también era negro. Se había sentado en un bar a ver un partido y el dueño le había dicho que se marchara. Y eso no ocurrió en los años ochenta”.
‘Mar de plástico’ tiene once capítulos por emitir que generarán horas de debate. El Rincón será punto de encuentro: allí ya se han reunido para ver con los fieles los dos primeros episodios. “Ya medio pueblo me llama Amancio”, vuelve a reír Konan. Cerca, la familia de ella atiende al bebé que han tenido hace apenas dos meses: otro milagro nacido al arrullo de un ‘mar de plástico’, ahora sí, real como la vida misma.
Konan Diop, senegalés, y Fany Acién, ejidense, regentan en Balerma el bar que aparece en la serie
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