El proyecto tiene una duración de entre 12 y 24 meses y se trasladaría al Sitio de Seguridad Nacional estadounidense El Gobierno quiere cerrar el acuerdo en breve.
Como un bombazo. Así ha caído, valga la paradoja, el anuncio por parte del Gobierno de Estados Unidos de transportar los residuos radiactivos de las bombas termonucleares que cayeron en Palomares, la pequeña pedanía de Cuevas del Almanzora, en 1966 y almacenarlas en el Sitio de Seguridad Nacional de Nevada, según consta en la planificación para 2015 del Departamento de Energía estadounidense.
Un anuncio que llega a escasos meses de cumplirse 50 años de un accidente nuclear que encumbró a nivel internacional a este pequeño núcleo poblacional que aún sigue languideciendo por la presencia de tierras radiactivas.
Tal y como adelantaba ayer El Confidencial, el emplazamiento está "considerando" una evaluación ambiental sobre la cobertura para su almacenaje y posterior transporte de los residuos de baja intensidad de Palomares, hasta el almacén de residuos de Nevada.
Sin embargo, el departamento estadounidense señala que esta propuesta está aún en una "etapa temprana de consideración" y que no se ha tomado aún una determinación formal. Según la planificación estadounidense, el proyecto de traslado y almacenaje oscilaría entre 12 y 24 meses.
Por otro lado, fuentes españolas conocedoras de las negociaciones han confirmado a Europa Press que Estados Unidos ha remitido una propuesta para acometer este proyecto cuya duración sería de entre 12 y 24 meses desde su inicio.
Por lo tanto, esto significa que, si España y Estados Unidos finalmente llegan a un acuerdo, que podría "cerrarse pronto", los residuos de Palomares podrían estar fuera de España en 2017, medio siglo después desde que cayeron accidentalmente al mar.
Así, han añadido que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ya ha recibido dicho informe, que ha sido estudiado y valorado positivamente en el Pleno por parte de los consejeros del regulador atómico español.
En este sentido, estas mismas fuentes han apuntado que se trata de un asunto de Estado que ha sido clasificado como información reservada por parte el Ministerio de Asuntos Exteriores pero que, en todo caso "sigue su recorrido", aunque en estos momentos es necesario tener "cautela", al tratarse de un asunto "sensible" que podría estar "cerca" de resolverse.
Todo comenzó el 17 de enero de 1966 con una colisión accidental de dos aeronaves estadounidenses en una operación de repostaje en vuelo. Los dos aviones quedaron completamente destruidos y los restos de dos de las cuatro bombas termonucleares que portaba un B-52 que cayeron sobre el litoral y en el mar Mediterráneo en Palomares. Sus restos de plutonio y americio quedaron extendidos en cuatro parcelas que suman unas 20 hectáreas.
Al impactar con el suelo, dos de las bombas deflagraron y parte de su explosivo químico se diseminó. En concreto, quedaron esparcidos buena parte de los 9 kilogramos de combustible nuclear fisionable, en forma de óxidos de plutonio, uranio y americio.
En el informe del CSN 'Palomares, en el camino de la normalización radiológica', se asegura que desde 1966 los programas de vigilancia "no han mostrado ningún resultado que haga sospechar la existencia de morbilidad inducida por las radiaciones ionizantes y que no hay ninguna patología directamente relacionada con la dispersión de material radiactivo en el medio ambiente a causas del accidente".
Sin embargo, el riesgo radiológico para la población sigue vigente, a través de las partículas contaminantes si se transmiten por el aire o por los alimentos. "La restricción de uso de los terrenos aseguró que la exposición de la población fuese muy baja", valora el documento.
El 7 de julio de 2010, se celebró en Washington (Estados Unidos) una reunión entre el departamento de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, en la que se informó al Gobierno norteamericano de la situación de Palomares y se insistió en que "la única solución definitiva es la retirada del suelo contaminado".
Poco más de medio año más tarde, entre el 22 y el 25 de febrero de 2011, técnicos estadounidenses y españoles se reunieron en Madrid y también se trasladaron a Palomares. La delegación estaba formada por expertos en rehabilitación y gestión de residuos, manteniéndose las discusiones técnicas sobre las opciones de actuación y propuestas de retirada, limpieza radiológica o rehabilitación de los terrenos que seguían entonces con restricciones. Según añade el informe del CSN, "la visita fue muy fructífera y supuso un avance notable en aspectos técnicos".
El pasado mes de mayo en una respuesta parlamentaria, el Gobierno justificó el retraso de acuerdo con Estados Unidos porque esta administración debe finalizar su toma de decisiones interna que "es compleja debido a los distintos departamentos y agencias federales involucradas", por lo que añadía que "lleva tiempo".
Un anuncio que llega a escasos meses de cumplirse 50 años de un accidente nuclear que encumbró a nivel internacional a este pequeño núcleo poblacional que aún sigue languideciendo por la presencia de tierras radiactivas.
Tal y como adelantaba ayer El Confidencial, el emplazamiento está "considerando" una evaluación ambiental sobre la cobertura para su almacenaje y posterior transporte de los residuos de baja intensidad de Palomares, hasta el almacén de residuos de Nevada.
Sin embargo, el departamento estadounidense señala que esta propuesta está aún en una "etapa temprana de consideración" y que no se ha tomado aún una determinación formal. Según la planificación estadounidense, el proyecto de traslado y almacenaje oscilaría entre 12 y 24 meses.
Por otro lado, fuentes españolas conocedoras de las negociaciones han confirmado a Europa Press que Estados Unidos ha remitido una propuesta para acometer este proyecto cuya duración sería de entre 12 y 24 meses desde su inicio.
Por lo tanto, esto significa que, si España y Estados Unidos finalmente llegan a un acuerdo, que podría "cerrarse pronto", los residuos de Palomares podrían estar fuera de España en 2017, medio siglo después desde que cayeron accidentalmente al mar.
Así, han añadido que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ya ha recibido dicho informe, que ha sido estudiado y valorado positivamente en el Pleno por parte de los consejeros del regulador atómico español.
En este sentido, estas mismas fuentes han apuntado que se trata de un asunto de Estado que ha sido clasificado como información reservada por parte el Ministerio de Asuntos Exteriores pero que, en todo caso "sigue su recorrido", aunque en estos momentos es necesario tener "cautela", al tratarse de un asunto "sensible" que podría estar "cerca" de resolverse.
Todo comenzó el 17 de enero de 1966 con una colisión accidental de dos aeronaves estadounidenses en una operación de repostaje en vuelo. Los dos aviones quedaron completamente destruidos y los restos de dos de las cuatro bombas termonucleares que portaba un B-52 que cayeron sobre el litoral y en el mar Mediterráneo en Palomares. Sus restos de plutonio y americio quedaron extendidos en cuatro parcelas que suman unas 20 hectáreas.
Al impactar con el suelo, dos de las bombas deflagraron y parte de su explosivo químico se diseminó. En concreto, quedaron esparcidos buena parte de los 9 kilogramos de combustible nuclear fisionable, en forma de óxidos de plutonio, uranio y americio.
En el informe del CSN 'Palomares, en el camino de la normalización radiológica', se asegura que desde 1966 los programas de vigilancia "no han mostrado ningún resultado que haga sospechar la existencia de morbilidad inducida por las radiaciones ionizantes y que no hay ninguna patología directamente relacionada con la dispersión de material radiactivo en el medio ambiente a causas del accidente".
Sin embargo, el riesgo radiológico para la población sigue vigente, a través de las partículas contaminantes si se transmiten por el aire o por los alimentos. "La restricción de uso de los terrenos aseguró que la exposición de la población fuese muy baja", valora el documento.
El 7 de julio de 2010, se celebró en Washington (Estados Unidos) una reunión entre el departamento de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, en la que se informó al Gobierno norteamericano de la situación de Palomares y se insistió en que "la única solución definitiva es la retirada del suelo contaminado".
Poco más de medio año más tarde, entre el 22 y el 25 de febrero de 2011, técnicos estadounidenses y españoles se reunieron en Madrid y también se trasladaron a Palomares. La delegación estaba formada por expertos en rehabilitación y gestión de residuos, manteniéndose las discusiones técnicas sobre las opciones de actuación y propuestas de retirada, limpieza radiológica o rehabilitación de los terrenos que seguían entonces con restricciones. Según añade el informe del CSN, "la visita fue muy fructífera y supuso un avance notable en aspectos técnicos".
El pasado mes de mayo en una respuesta parlamentaria, el Gobierno justificó el retraso de acuerdo con Estados Unidos porque esta administración debe finalizar su toma de decisiones interna que "es compleja debido a los distintos departamentos y agencias federales involucradas", por lo que añadía que "lleva tiempo".
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