Esta idea, basada en el manifiesto escrito por el bailaor y coreógrafo Israel Galván que ayer se leyó en distintas ciudades del mundo -incluida Almería-, sirvió de hilo conductor a la acción ideada por Nerea Aguilar, directora del festival Costa Contemporánea por encargo de la Asociación de Profesionales de la Danza de Andalucía.
Diversas disciplinas
Danza oriental, tribal y africana, flamenco, escuela bolera, funky, hip hop, clásico y contemporáneo pudieron verse sobre el escenario improvisado en el que se convirtió el exterior de la Escuela de Artes de Almería.
Y precisamente la fusión de todas estas disciplinas ya en la despedida del espectáculo sirvió como metáfora de la unión que es necesaria para que la mal considerada hermana pobre de las artes ocupe al fin el lugar que le corresponde.
“Porque la danza es necesaria estamos aquí bailarines, profesionales, estudiantes, amantes de la danza y apasionados del movimiento lento, rápido, rítmico o pausado. Porque la danza cura a quien baila y enamora a quien la ve y porque Almería es tierra de danza como es tierra de cine”, reinvindicó Aguilar tras la lectura del manifiesto ante el numeroso público congregado.
Actuaron la compañía de Cristina Samaniego, la Escuela Azabache, Aimé García y Ainoah Martínez, la profesora Vanessa Sánchez, Guille de la Escuela Paso a Paso, Georgina Sénobua, Laura Muñoz y Sandra Rubio, las alumnas y profesoras del Conservatorio de Danza: Rocío Asensio, María Beltrán, Sonia Delgado, Sandra Matas, Mireia Mateo, Marina Oliva, Cristina Piñero, Cecilia Montenegro, Remedios Agustín, Mª Angeles Callejón, Paula Cuerva, Judith Fernández, Andrea Guillén, Vera Palomino, Mar Piedra, Teresa Ruiz y Silvia Ureña, Mar Sénobua, Ma&nY, el grupo Maralí (Marta Faura y Alicia Gallardo) y Laura Muñoz y Sandra Rubio.
La Plaza Pablo Cazard de la capital se convirtió ayer en una explosión de talento en la que participaron treinta artistas
Comentarios
Publicar un comentario