Un equipo de seis sanitarios del Complejo Hospitalario Torrecárdenas acaba de aterrizar de Palestina, donde han operado a 25 pacientes, la mayoría niños que sufrían secuelas después de los bombardeos sobre la Franja de Gaza el año pasado. Y lo han hecho en un tiempo récord: apenas doce días.
El neurocirujano Antonio Huete y el cirujano Salvador Fernández han operado mañana y tarde, junto a otros cuatro sanitarios procedentes de Almería, para “devolver la sonrisa” a unos niños que viven una “dura experiencia de guerra”, señalan.
El equipo sanitario desplazado hasta Palestina quedaba completado con la anestesista Rosario Blánquez y las enfermeras María Cassinello, Inmaculada Loro y Sonia Navarro. Todos respondieron a la llamada de la ONG Palestina, que contactó primero con la Junta de Andalucía para solicitar ayuda sanitaria para los niños con heridas causadas por los bombardeos.
La experiencia vivida ha sido “durísima”. “Son niños bombardeados que conocen el terror”, dice Huete, al que las “caras de miedo y los lloros constantes” de estos pequeños “le han llegado” especialmente.
Traumatismos y secuelas Desde el 3 y hasta el 16 de abril, los sanitarios almerienses han operado, sobre todo, fracturas craneales, aunque también han atendido a pequeños con ausencia parcial de hueso craneal, y otras secuelas de diferentes traumatismos. Lo más grave, insisten, el terror en el que viven instalados.
Después de días enteros en el quirófano, el equipo Almería regresaba a Torrecárdenas “contentos” por la labor realizada. Una tarea que les ha permitido, además, formar a facultativos en el hospital de Nablus . Un centro sanitario con “instalaciones modernas y bien equipado”, dado que es americano, pero con médicos sin formación específica en algunas especialidades. Es ésta la principal deficiencia, reconoce Huete, que señala cómo la tarea de los almerienses ha sido estos días la de “operar y también formar al personal” de la zona. De hecho, en el hospital de Nablus, por ejemplo, no ha habido nunca un neurocirujano infantil.
También en Hebrón La imposibilidad de que todos los niños con necesidad de un neurocirujano pudieran llegar hasta el hospital de Nablus, llevó al equipo de cirugía de Almería a desplazarse unos kilómetros más al sur, hasta Hebrón, donde estuvieron los últimos días operando a otros pequeños. La devastación de Hebrón, donde las familias viven en inmuebles derruidos, volvió a impactarles.
Los menores intervenidos por el equipo de Neurocirugía habían sido heridos en los bombardeos sobre Gaza
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