Esa situación se convertía ayer en el centro de un debate organizado por La Voz de Almería, Agricultura 2000 y la Cadena SER para analizar el presente y el futuro de la producción de tomate, comprometida por varias causas que van desde el cambio climático a la sobreproducción o la competencia de terceros países.
Probablemente la principal conclusión es que el cultivo y comercialización del tomate está obligado a abordar cambios estructurales importantes de forma inmediata, cambios que tienen que ver con atender las exigencias de unos consumidores europeos que buscan nuevas variedades, productos más naturales y que reclaman el auténtico sabor del tomate.
Panel de expertos
Para afrontar las reflexiones se sentaban en la mesa el consejero delegado de Coexphal, Juan Colomina, el presidente de la Interprofesional de Frutas y Hortalizas (Hortyfruta), Francisco Góngora, el presidente de CASI, Miguel Vargas, y el gerente de Vicasol, José Manuel Fernández.
Los datos aportados por Juan Colomina muestran que Almería no ha perdido cuota de mercado en Europa, y de hecho en la última campaña la incrementó en torno a un tres por ciento. Sin embargo está perdiendo valor desde hace varios años (un 35% en cinco años, según Colomina), lo que está castigando con fuerza a los productores.
Las causas
Coincidencia en que a las causas exógenas de esta crisis, básicamente el cambio en el clima, las importaciones, de países terceros o el poder de la gran distribución, se suman las endógenas, que son las que pueden ser modificadas por el propio sector. Preocupa que la crisis de precios se intente solventar con una sobreproducción que, al tiempo, también provoca pérdida de cotización.
También coincidencia en que Almería debe abordar cuanto antes un cambio en su modelo productivo en base a la calidad, el sabor o el desarrollo de variedades comercialmente más atractivas. La advertencia está sobre la mesa, porque otras zonas productoras como Holanda ya han emprendido esa batalla.
Francisco Góngora, gerente de Hortyfruta, afirmaba rotundo que es optimista con respecto al futuro, pero también asegura que Almería “tiene que cambiar el chip y dejar de vender a oferta para hacerlo en base a la demanda real de los mercados”. Y eso se hace con mayor unidad de acción en la propia provincia, con la participación de todos los operadores y el consurso de las administraciones.
Calidad, más sabor y variedades, fórmulas contra la crisis de precios
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