Habrá que esperar a fin de año para barajar datos fiables, pero la capital ha aumentado su volumen de negocio en más de un 15% en el sector de la bicicleta. Es lógico. La implantación de los carriles bicis ofrece una nueva posibilidad de desplazamiento que han aprovechado personas de muy distinto ámbito; trabajadores, estudiantes y, gente, que simplemente decider dar un paseo.
El Plan contempla medidas correctoras conducentes a conseguir una reducción del consumo de combustible fósil y de la contaminación acústica, fomentando los desplazamientos no motorizados (en bici o a pie) y el transporte público, tanto dentro de la ciudad como la intermodalidad en relación al área metropolitana, creando nuevas calles peatonales, mejorando la gestión de los aparcamientos o la movilidad dentro del casco histórico. La aplicación será a largo plazo y habrá que invertir en torno a los 18 millones de euros.
El transporte y la movilidad mundial consumen más del 40% de la energía primaria (petróleo, fundamentalmente) y dependen casi exclusivamente de los combustibles de origen fósil. Una parte importante de este consumo se debe a la movilidad en ámbito urbano, donde el automóvil se utiliza en trayectos cortos que, por las características del recorrido y de los mismos vehículos, conllevan un consumo elevado de energía, así como una producción elevada de emisiones. Parte de estos desplazamientos podrían realizarse en bicicleta, medio más eficiente incluso en tiempo de viajes para distancias de hasta unos cinco kilómetros. Si se dejara de utilizar el automóvil o la motocicleta en distancias inferiores a los 3 Kilómetros se conseguiría un ahorro energético superior al 60%.
Estudios concretos demuestran que el aire en el interior de un coche tiene mayores índices de contaminación que el que respira el ciclista. Aunque la percepción que se tiene del ciclista está cambiando, aún amplios sectores de la población mantienen prejuicios firmemente arraigados,considerando este medio de transporte propio de personas con baja capacidad adquisitiva, o simplemente como un artículo de deporte y ocio.
La bicicleta es un medio de transporte eficiente: requiere un menor consumo de espacio público, reduce la congestión de tráfico, y es más rápido en la mayoría de los desplazamientos urbanos.
Aunque el porcentaje de población que se desplaza habitualmente en coche o motocicleta es comparable al que se mueve a pie, en bicicleta y en transporte público, los primeros ocupan buena parte de las calles. Las vías públicas se han ido convirtiendo en lugares por donde circulan prácticamente de forma ininterrumpida vehículos a motor, dificultando en muchas ocasiones la comunicación humana y reduciendo el espacio público disponible como lugar de encuentro y convivencia.
La Almería de las bicicletas. Será pasajero o se implantará, pero es un hecho que las calles de la capital tienen más aparatos de dos ruedas sin motor que nunca. Las ventas se han aumentado y han aparecido más establecimientos de este tipo a lo largo de la ciudad, casualmente, en puntos donde no hay carril, caso de Blas Infante o Javier Sanz. En la capital añaden 34 nuevos kilómetros que se unirán a los 20 ya existentes.
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