
Pleno triste el de esta mañana. Antes de arrancar ya había emoción en el ambiente que se mostraba aún más en el encuentro de quienes fueron los tenientes de alcalde de la última Corporación de Santiago Martínez Cabrejas, Diego Cervantes y Juan Carlos Pérez Navas, fundiéndose en el abrazo de quien sabe que ha perdido a un amigo.

Hubo palabras de agradecimiento al alcalde, a aquel que en época de la transición modernizó la ciudad, la administración local y que después le tocó lidiar con los trabajos para que los Juegos Mediterráneos llegaran a tiempo. Pero sobre todo hubo tiempo para hablar de la persona, de “Santi”, del hombre humilde que pensaba que no merecía una calle y que despertaba el cariño en los ciudadanos y en sus compañeros no solo de partido.
Hubo lágrimas, las de Rafael Esteban que compartió con él su debut como concejal de Cultura, las de Mª Carmen Núñez, como compañera socialista, y las del alcalde de la ciudad, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, que a pesar de ser de la bancada de enfrente lo consideraba un “rival político leal, un colaborador y un amigo”.
Los portavoces destacan su calidad humana y su trabajo por la ciudad
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