Su cuerpo fue velado en el Tanatorio de la calle Suflí, donde a primera hora de la tarde de ayer fue oficiada una ceremonia cívico-religiosa antes de que el féretro fuera trasladado hasta el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Almería, en la Plaza Vieja.
En esas dependencias estuvo Cabrejas - muchos le llamaban ‘Santi’ y pocos alcalde - durante 16 años. Primero entre los años 1979 y 1991 y después entre 1999 y 2003. Regidor socialista durante más de década y media, a Santiago Martínez se le recordará como un alcalde cercano, como el alcalde que trajo el alcantarillado a muchos barrios de la ciudad y que, obligado o no por las circunstancias políticas, tendió la mano a los grupos de la oposición.
A ‘Santi’ no le gustaban los actos pomposos ni las ceremonias religiosas. Sí, y mucho, el Cabo de Gata. El párroco de esta barriada capitalina, Juan Sánchez Miranda, ofició ayer un sencillo acto de despedida en la capilla del Tanatorio y recordó sus tardes de café. “Oficiamos después nuestra ceremonia de la vida, uno dando misa y otro jugando la partida”.
A su cuñado, José Rodríguez, no se le quebró la voz cuando recitaba los versos de Antonio Machado para decir a los allí presentes - familiares, amigos, el actual alcalde, Luis Rogelio Rodríguez, y su predecesor en el último mandato, Juan Megino - que se iba “ligero de equipaje”.
Se va Santiago Martínez emocionándose con el ‘Canto a la libertad’, de José Antonio Labordeta, que se esuchó por la megafonía de la capilla a través de un teléfono móvil; o repitiendo las consignas de Martin Luther King mientras Sánchez Miranda eligía un texto evangélico de San Mateo para recordar que, tras su marcha, “nos queda su grandeza y dedicación a Almería”.
El primer alcalde de la democracia en Almería capital no ha podido, finalmente, ganarle la batalla a una enfermedad, pero ha sentido en todo este tiempo, unos dos años, el cariño de su familia y de grandes amigos más allá de la política como puede ser Diego López, exconcejal.
Nacido en 1948 en la localidad granadina de Padul, fue almeriense por los cuatro costados desde que “con meses” se vino a esta tierra. Lo contaba a este periódico Antonia Rodríguez, su esposa.
Con el dinero que ganaba como futbolista en Sevilla se pagó los estudios de Derecho, profesión que ejerció una vez que colgó las botas de la política municipal.
También fue Martínez Cabrejas sindicalista. En su curriculum se acumulan otros cargos, como el de parlamentario autonómico del PSOE. Y, además, fue un hombre bueno.
Ceremonia cívico-religiosa
Hacía tiempo que no venía por Almería Tomás Azorín, expresidente de la Diputación, que compartió corporación municipal con Santiago Martínez Cabrejas.
Ayer vino a darle la última despedida. Se le vio en el Tanatorio junto a otros históricos socialistas como Antonio García Tripiana, Joaquín García, Francisco Contreras, Juan Carlos Pérez Navas, Antonio Bonilla, Martirio Tesoro, Diego López, Pepita Navarro y Agustín López Cruz, que no pueden disimular canas.
También acudieron de la nueva ‘hornada’ como José Luis Sánchez Teruel, Sonia Ferrer, Marcelo López, Arancha Locubiche y Rodrigo Sánchez, entre otros.
Otros exconcejales, del Partido Popular, también dieron el último adiós a ‘Santi’. Emocionados estaban, por ejemplo, José Luis Aguilar Gallart y José Carlos Dopico, que recordaron su relación con el exalcalde en unos tiempos donde la democracia ya estaba asentada.
El movimiento vecinal, que tanto defendió Cabrejas, no falló. Allí estaban Pepillo El Barbero y Pedro Dimas Yanguas, compartiendo en su memoria la imagen de un ‘Santi’ en las naves de Saltua junto a Felipe González.
Tampoco fallaron ni Pedro Molina ni Pepe Guerrero, de la Universidad. Los pactos del 79, los pactos de la izquierda, convirtieron a Cabrejas en el primer alcalde democrático de Almería.
Hubo empresarios, como Manuel Sánchez Cano y Andrés Montiel y gente anónima, que no sale en la prensa. Como le pasaba a Cabrejas desde hace tiempo.
El último acto en la Casa Consistorial será a las nueve de la mañana
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