No cabía un alfiler en el plenario cuando la jefa de protocolo del Ayuntamiento leía el acta del Pleno extraordinario celebrado ayer y se invitaba a los presentes a dejar a la familia que se despidiera de "Santi" en privado. ´Abajo, en la Plaza Vieja esperaban viejos compañeros del camino municipal como Diego López, Agustín López, Juan Carlos Pérez Navas o Fausto Romero, y sobre todo gente de la calle, de los barrios, porque si algo definía a Martínez Cabrejas era su cercanía con la gente.
Todas las autoridades colocados en una gran fila, frente a ellos formaba el Cuerpo de Seguridad Local cuando portado a hombros de policías locales y acompañado por su familia, aparecía el féretro del exalcalde de la ciudad. Saludaron los policías y la plaza rompió en aplausos. Tras esto, silencio absoluto mientras metían en el coche fúnebre el ataud de Santiago Martínez Cabrejas. Al cierre del coche solo silencio, roto por una voz, la de Diego López que le decía "adiós, amigo".
Los ciudadanos rindieron homenaje en la Plaza Vieja al que ya siempre será el alcalde de la eterna sonrisa
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