El rey morisco Aben Humeya ha vuelto a conquistar Purchena. Tras años de exilio en el campo de fútbol municipal, los Juegos Moriscos han regresado este año al centro del pueblo llenando sus calles y plazas de historia, deporte, aroma y color.
Las pruebas deportivas, cuyo origen se remonta en algunos casos a los juegos que en 1569 mandó organizar el rey morisco en plena Rebelión de las Alpujarras, han vuelto a celebrarse el pasado fin de semana a lo largo y ancho del casco histórico purchenero.
Si con la vuelta al origen la organización perseguía hacer de las calles un hervidero de vecinos y turistas, dinamizar el comercio y el ambiente en el pueblo y una mayor espectacularidad de las pruebas, lo ha conseguido. Sobre todo en la jornada del sábado, donde la presencia de visitantes registrada fue la mayor de los tres días de celebración con los que han contado estos XVIII Juegos Moriscos de Aben Humeya.
Los números no fallan. Alcanzó la mayoría de edad este evento que combina historia y deporte y se hizo adulto de repente. Redescubrió el lugar más atractivo para su celebración. Allí donde el eco de las pruebas y de las actuaciones artísticas resuena entre las estrechas calles del centro purchenero, impregnando con encanto árabe cada rincón de esta particular villa olímpica.
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Cambió la ubicación pero no su esencia. Se han mantenido pruebas tradicionales como la lucha morisca, sostenimiento de ladrillo, lanzamiento de peso, tiro con honda, la carrera de la media legua o disciplinas de velocidad.
Además, este año se ha estrenado el Gran Desafío Morisco. Una prueba que aunaba varias de las modalidades presentes en los juegos. Se trata de una especie yincana en la que los participantes, fatigados desde el inicio (deben levantar varios kilos de peso y ponerlos sobre su hombro antes de comenzar) no dejan de correr y esquivar obstáculos durante varios minutos.
Y es que la vertiente deportiva de estos juegos no es anecdótica. Tal y como se recuerda desde la organización, la similitud de éstos juegos con los valores del olimpismo han fueron reconocidos por Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional hasta 2001, quien dijo de ellos que suponían rehacer el eslabón perdido y encontrado en la cadena del olimpismo.
Eso no significa que las disciplinas deportivas deban copar la programación. Días antes de que dieran comienzo, la localidad acogió una serie de charlas y conferencias históricas, rutas históricas escenificadas y música similar a la del contexto histórico recreado. A todo ello se le suma el zoco, que también ha vuelto al centro del pueblo. El rey Aben Humeya ha regresado al corazón de Purchena por todo lo alto. Quizás para no volver a alejarse de él.
Los XVIII Juegos Moriscos se celebraron el pasado fin de semana con un gran éxito de público y participación tras su traslado del campo de fútbol al centro del pueblo.
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