Con el tradicional descuento del 50% en todas las atracciones mecánicas, daba comienzo el tan esperado miércoles de Feria. Como si del primer día de rebajas se tratara, los almerienses invadieron el espacio público destinado a celebrar la festividad de su Patrona la Virgen del Mar.
Personas de todas las edades se dirigieron a las principales atracciones para disfrutar de una tarde marcada por la sonrisa del público infantil. Además de felicidad, sus caras reflejaban entusiasmo y frenesí. Una pasión desatada por su mayor afición: la diversión. El carrusel, los coches de choque, el tiovivo, la noria y el tren de la bruja fueron las atracciones más concurridas en esta mágica tarde. Pero no fueron las únicas. El ya mítico Ratón Vacilón o el tren de miedo despertaron la curiosidad de los más valientes.
Para ponerle el broche de oro a esta velada, la Caseta Municipal Infantil impartió una serie de talleres y organizó varias actividades dedicadas a los verdaderos protagonistas de este día: los niños. Y es que esta tradición se ha convertido en una manera sobresaliente de celebrar la edad de la inocencia, esa caracterizada por la ausencia de malicia, la natural expresión de los sentimientos y de la sonrisa más pura y sincera.
El miércoles, los menores viven el ecuador de las fiestas en las atracciones a mitad de precio
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