San José Obrero podrá salir el próximo domingo 3 de mayo sin problema por Calle Real tras quitar el precinto
El pasado fin de semana el precinto ha sido retirado de la Parroquia de Santa María de Huércal de Almería, ya que suponía un problema tras el montaje del escenario en Plaza de la Constitución y siendo su única vía la Calle Real.
La solución tomada de momento ha sido retirar el precinto y sustituirlo por una especie de andamio anclada en la fachada de la torre del campanario, para no poner en peligro a la ciudadanía que transcurre por esa calle.
¿Se arreglará la incidencia antes de las próximas rachas de fuerte vientos?
Por ahora se desconoce tras pasar las fiestas al patrón del municipio, cuál será la siguiente fase y quién será la competencia de arreglarlo.
La Parroquia de Huércal de Almería se trata de un momento que se remontan al siglo XVI, poco tiempo después de la llegada de las tropas de los Reyes Católicos a la actual provincia de Almería. Se puede deducir de unos contratos de carpintería hallados y fechados en el año 1520 que la iglesia ya debía existir para este año. Siguiendo la costumbre del momento, estas nuevas iglesias se erigían sobre los cimientos de la anterior mezquita de la zona, cuando no se transformaba directamente su uso mediante la consagración. Sin embargo, el fortísimo terremoto de 1522 destruyó esta primigenia iglesia.
en el año 1604 se erige la base de la actual parroquia, quedando la de Viator como un anejo. Ya en el siglo XVIII, el pueblo al que da servicio vivió una gran expansión demográfica, obligando a la construcción de dos naves contiguas y una capilla mayor. Estos añadidos, de carácter barroco, permitieron aumentar el aforo del edificio. Así, se forma un paralelismo con múltiples templos del Valle del Andarax, donde se pueden encontrar mezcolanzas de diferentes estilos en sus construcciones.
Según testimonios, hasta la guerra civil española, la portada principal de la iglesia contaba con un frontón triangular de estilo neoclásico, cuyas esquinas laterales contaban con serpientes adaptadas a los ángulos; además de contar con un altar mayor construido en mármol y flanqueado por dos grandes columnas del mismo material, todo ello destruido durante las primeras semanas del conflicto bélico. Recién comenzada la guerra, también se retiraron las campanas del templo, en paralelo con las del resto de iglesias de la provincia para la conversión del bronce en material bélico. El edificio sirvió como vivienda para un destacamento militar y, posteriormente, de refugiados de la Desbandá.
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